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Cintia, barrio Esteban Echeverria

El barrio FONAVI tiene 10 torres de 42 familias cada torre. Tenemos 20 núcleos de 32 familias cada uno, más de 7 monoblocks que tienen cerca de 30 familias cada uno y un sistema de casas que también abarca varias manzanas.

Antes de la cuarentena no existía un comedor en esta zona. El barrio se caracteriza por ser un barrio trabajador, en donde la gran mayoría no dependía de la ayuda del Estado. Hoy en día, sin embargo, lo requiere.

Con un grupo de amigos y vecinos formamos el comedor y empezamos a cocinar para 250 personas, tres veces por semana. También tenemos una copa de leche para 150 chicos que funciona otros tres días por semana. Lo sostenemos con las donaciones que recibimos de vecinos, comerciantes y algo de apoyo del Banco de Alimentos.

Son los trabajadores quienes se acercan al comedor. Tenemos, por ejemplo, casos de cuidacoches, empleadas domésticas y empleados de comercio que en esta situación no solo no pueden seguir trabajando sino que tampoco reciben nada, ya que en su gran mayoría no están en blanco. Toda esa gente trabajadora que antes no requería de la ayuda alimentaria hoy sí lo está necesitando. Y es con ellos que estamos trabajando. Hay muchos adultos mayores también que no pueden salir de sus casas, entonces nos organizamos con algunos vecinos para que les llegue la comida. La gente se va organizando como puede.

Con el tema de los cuidados nosotros no tenemos el sustento económico como para comprar guantes, porque son muy caros. Usamos barbijos que recibimos como donaciones de la misma gente del barrio, que los cose y nos los regala. Usamos alcohol en gel y jabón que nos donaron desde Ciudad Futura. Con estos jabones, además, les enseñamos a mucha gente a preparar agua jabonosa. También tratamos de obsequiarles barbijos a las personas que vienen a buscar la comida y que por ahí no tienen.

Lo bueno de todo esto creo que fue descubrir que tenemos muchos vecinos solidarios, que tenemos unos comerciantes que nos brindaron todo su apoyo, que desde el momento en que abrimos las puertas se acercaron muchas personas con un paquete de fideos o de lentejas. También hay muchos jóvenes que se están sumando a colaborar con nosotras, aportando ideas. Además pudimos conocer a muchos vecinos que antes no conocíamos. Y ahora estamos viendo la realidad que cada uno vive.

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